Eje intestino-cerebro: conexión entre el intestino y la psique
Tabla de Contenidos
- ¿Qué es el eje intestino-cerebro?
- ¿Cómo influye el microbioma en la psique a través del eje intestino-cerebro?
- Flora intestinal alterada: síntomas relacionados con la psique
- Calmar el eje intestino-cerebro: ¿qué se puede hacer?
- Conclusión: mantener el equilibrio entre intestino y mente
- Preparados FormMed adecuados
- Literatura
Nuestro intestino se comunica con nuestro cerebro – y viceversa. A través del eje intestino-cerebro, ambos órganos están en constante intercambio, enviando señales y afectando incluso nuestros sentimientos y pensamientos. En el centro de todo se encuentra el microbioma: una comunidad de billones de microorganismos que hacen mucho más que solo apoyar la digestión. Si este sistema tan finamente equilibrado se desequilibra, puede tener efectos en el estado de ánimo y la salud mental.
En esta guía descubrirá qué es el eje intestino-cerebro, cómo influye el microbioma en la psique y qué se puede hacer cuando este eje se ve alterado.
¿Qué es el eje intestino-cerebro?
El eje intestino-cerebro describe la compleja interacción entre el sistema nervioso central — que incluye el cerebro y la médula espinal — y el sistema nervioso entérico del intestino, también conocido como el "segundo cerebro".
Ambos órganos se comunican continuamente a través de vías nerviosas — en primer lugar el nervio vago — así como por medio de hormonas, neurotransmisores, el sistema inmunológico y productos metabólicos de la flora intestinal (microbioma).
A través del eje intestino-cerebro, el intestino no solo reacciona ante señales del cerebro, sino que también envía información que influye en la psique, el estado de ánimo, las emociones y la capacidad cognitiva.
¿Cómo influye el microbioma en la psique a través del eje intestino-cerebro?
En el centro del eje intestino-cerebro se encuentra el microbioma, es decir, el conjunto total de microorganismos en el intestino. Estos no solo producen numerosos productos metabólicos que afectan la psique y el sistema nervioso, sino que también influyen en procesos bioquímicos como la síntesis de neurotransmisores. Entre ellos se encuentran:
- Ácidos grasos de cadena corta como el butirato (ácido butírico), que ayudan a mantener la función de barrera de la pared intestinal.
- La hormona de la felicidad serotonina, que se forma en el intestino a partir del aminoácido triptófano y regula el estado de ánimo y la psique.
- Neurotransmisores como las citoquinas, que influyen en la interacción entre el intestino y el cerebro a través de procesos inflamatorios e inmunológicos.
A través de estos mecanismos, el intestino y la psique están estrechamente interconectados. Pero esto también significa: si el microbioma está alterado, puede afectar al bienestar emocional.
Flora intestinal alterada: síntomas relacionados con la psique
Se habla de una flora intestinal alterada (disbiosis) cuando el equilibrio natural de los microorganismos en el intestino se ve afectado. En este caso, las bacterias beneficiosas se reducen y las especies potencialmente desfavorables proliferan.
Una flora intestinal alterada puede estar asociada a los siguientes síntomas psicológicos:
- Inquietud interior y nerviosismo
- Cambios de humor o estado de ánimo decaído
- Mayor irritabilidad
- Menor capacidad para afrontar el estrés
- Problemas de concentración
- Cansancio y trastornos del sueño
En la investigación sobre el eje intestino-cerebro se estudia cada vez más la relación entre una flora intestinal alterada y enfermedades psicológicas. Los hallazgos actuales muestran que intestino, psique y ansiedad están más estrechamente relacionados de lo que se pensaba. Los científicos también discuten si una alteración del eje intestino-cerebro podría contribuir a la depresión. Los primeros estudios sugieren que el microbioma influye en la ansiedad y la depresión tanto a través del nervio vago como mediante vías hormonales e inmunológicas.
Calmar el eje intestino-cerebro: ¿qué se puede hacer?
Quienes deseen calmar su eje intestino-cerebro pueden actuar en varios frentes: mediante una alimentación amigable con el intestino y técnicas que relajen el sistema nervioso vegetativo.
Alimentación: alimentos fermentados, fibra y micronutrientes
Una alimentación equilibrada es la base para una flora intestinal saludable. Son especialmente importantes los alimentos fermentados y la fibra:
- Alimentos fermentados como yogur natural, kéfir, chucrut y kimchi aportan bacterias probióticas vivas que favorecen la diversidad del microbioma.
- Fibra presente en productos integrales, legumbres, verduras y frutos secos sirve de "alimento" para las bacterias beneficiosas. Durante su descomposición se producen ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que refuerzan la barrera intestinal.
Además, los micronutrientes también desempeñan un papel: las vitaminas B1, B6, B12 y el magnesio apoyan la función normal del sistema nervioso, mientras que el ácido graso omega-3 DHA contribuye a la función cerebral normal.
Técnicas de relajación para el nervio vago
Los métodos de relajación específicos pueden estimular el nervio vago y así calmar el eje intestino-cerebro. Aplicadas con regularidad, las siguientes técnicas han demostrado ser eficaces:
- Ejercicios de respiración como la respiración abdominal profunda o la técnica 4-7-8
- Meditación o ejercicios de atención plena
- Movimiento suave como yoga o caminatas
- Relajación muscular progresiva
Conclusión: mantener el equilibrio entre intestino y mente
La estrecha conexión entre el intestino y la mente a través del eje intestino-cerebro demuestra la importancia de un microbioma saludable. Este contribuye a que los neurotransmisores, las vías nerviosas y los procesos inmunológicos trabajen en armonía, lo cual es un requisito fundamental para la estabilidad emocional y el equilibrio interior.
Quienes deseen calmar su eje intestino-cerebro pueden lograr mucho con medidas simples pero efectivas: una alimentación rica en alimentos probióticos y fibra apoya el microbioma, mientras que micronutrientes como las vitaminas del grupo B, el magnesio y los ácidos grasos omega-3 son esenciales para un cerebro y sistema nervioso saludables. Además, técnicas de relajación como ejercicios de respiración, meditación o movimiento suave ayudan a estimular el nervio vago y armonizar así la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Preparados FormMed adecuados
Disponible - Plazo de entrega aprox. 3-4 días
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Literatura
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Mörkl, S. et al. (2023): Gut-brain-crosstalk- the vagus nerve and the microbiota-gut-brain axis in depression. A narrative review. Journal of Affective Disorders Reports. 13:100607. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666915323001464





