Compuestos vegetales secundarios: definición, importancia y fuentes
Las plantas producen compuestos vegetales secundarios no para su metabolismo energético principal, sino como parte de lo que se conoce como metabolismo secundario, de ahí su nombre. Estos compuestos son esenciales para la planta, ya que cumplen diversas funciones protectoras frente a influencias ambientales como la luz solar, las plagas o las bacterias.
En los seres humanos, los compuestos vegetales secundarios también pueden tener efectos protectores y desempeñar diferentes funciones en el organismo. Además, probablemente sean responsables de los efectos de muchas plantas medicinales tradicionales. Sin embargo, la investigación sobre los compuestos individuales aún se encuentra en una fase inicial.
Los compuestos vegetales secundarios se encuentran ampliamente en verduras, frutas, hierbas y especias; cuanto más colorida sea la dieta, más saludable será. Estos compuestos se concentran principalmente en las capas externas de las plantas, donde la protección es más necesaria. Por ejemplo, una manzana con su cáscara contiene más compuestos vegetales secundarios que una sin ella.
Grupos y ejemplos de compuestos vegetales secundarios
Existen innumerables compuestos vegetales secundarios, y se estima que entre 5.000 y 10.000 pueden ser relevantes para la nutrición humana.
Según su estructura química, pueden clasificarse en polifenoles (como flavonoides y antocianinas), ácidos fenólicos, fitoestrógenos, carotenoides y glucosinolatos (glucósidos de aceites de mostaza).
Ejemplos conocidos de compuestos vegetales secundarios incluyen:
- Galato de epigalocatequina (EGCG) del té verde
- Cúrcumina de la cúrcuma
- Proantocianidinas oligoméricas (OPC) y resveratrol de la uva
- Isoflavonas de soja