Vitamina D y protector solar: ¿qué hay que tener en cuenta en verano?
El verano es la época ideal para llenar las reservas de vitamina D. En esta estación, el sol brilla lo suficientemente fuerte como para que la piel produzca vitamina D de forma eficaz gracias a la radiación UV. Sin embargo, una de cada dos personas en Alemania presenta una deficiencia de vitamina D incluso en verano. ¿Se debe esto a que el protector solar impide la formación de vitamina D? ¿Y debería tomarse vitamina D también en verano?
Aquí encontrará las respuestas.
Vitamina D: ¿cuánto tiempo se debe tomar el sol?
Para producir suficiente vitamina D, en verano sería necesario exponerse al sol directo entre las 12 y las 15 horas durante 5 a 25 minutos, dependiendo del tipo de piel. Durante este tiempo, el rostro, las manos y partes de los brazos y las piernas deberían estar descubiertos. Por lo tanto, en verano es posible generar una cantidad suficiente de vitamina D.
Sin embargo, una buena protección solar es fundamental. Protege contra las quemaduras solares y contra efectos a largo plazo como el envejecimiento prematuro de la piel, las arrugas y el cáncer de piel.
¿Se puede producir vitamina D a pesar del protector solar?
En teoría, el protector solar bloquea la formación de vitamina D. Esto ha sido demostrado en estudios de laboratorio. Sin embargo, en la práctica los resultados son distintos: estudios observacionales muestran que el uso de protector solar o loción solar apenas influye en los niveles de vitamina D en sangre.
Las razones de las diferencias entre los resultados de laboratorio y los de los estudios observacionales probablemente sean las siguientes:
- En la mayoría de los estudios observacionales se utilizó un factor de protección solar bajo (FPS 15). Cuanto más alto es el FPS, menos radiación UV llega a la piel. Para una buena protección frente al cáncer de piel se recomienda utilizar al menos FPS 30.
- A diferencia de las condiciones ideales del laboratorio, la mayoría de las personas aplica muy poca cantidad de protector solar o no se lo reaplica con la frecuencia necesaria. Por ello, la piel no queda completamente protegida y aún puede formarse algo de vitamina D.
- En un estudio de uso, los protectores solares mostraron efectos distintos: las cremas con alta protección UVA y baja protección UVB permitieron una mejor formación de vitamina D. La vitamina D se forma a partir de la radiación UVB.
¿Quién debería tomar vitamina D en verano?
Es poco probable que un déficit de vitamina D se deba únicamente al uso de protector solar. Sin embargo, existen otros factores que pueden favorecer una carencia de vitamina D incluso en verano. Por ello, los siguientes grupos de riesgo deberían prestar especial atención a su nivel de vitamina D:
- Personas que apenas exponen la piel al sol, ya sea porque cubren su cuerpo casi por completo con ropa o porque pasan poco tiempo al aire libre.
- Personas con piel oscura necesitan permanecer más tiempo al sol para producir la misma cantidad de vitamina D que las personas con piel clara. La razón: la piel oscura contiene más melanina, que absorbe la radiación UV.
- Personas mayores producen menos vitamina D a través de la piel.
- Bebés y niños tienen una piel muy sensible y no deben exponerse al sol sin protección. Por ello, apenas producen vitamina D.
- Personas con obesidad necesitan más vitamina D. En ellas, la vitamina D se distribuye en mayor medida en el tejido adiposo, de modo que queda menos disponible en la sangre.
Conclusión: vitamina D en verano
Si bien los estudios no confirman hasta ahora que el protector solar provoque una deficiencia de vitamina D, con un factor de protección solar alto (a partir de FPS 30) y una aplicación frecuente sí existe cierto riesgo.
Quien quiera asegurarse en verano de estar bien abastecido a pesar del protector solar, puede tomar vitamina D, ya que no se debe prescindir de la protección solar. En particular para los grupos de riesgo, la suplementación con vitamina D es recomendable. Para la mayoría de las personas es adecuado en verano un preparado de vitamina D que aporte diariamente 1.000 unidades internacionales.
Si desea saber si realmente está bien abastecido, lo mejor es que pida a un terapeuta que mida su nivel de vitamina D.
Preguntas frecuentes sobre la vitamina D en verano
Para la producción propia de vitamina D por parte del cuerpo, en verano bastan unos 5 a 25 minutos de sol directo sobre la cara, las manos y partes de brazos y piernas, según el tipo de piel. El momento ideal es entre las 12 y las 15 horas, cuando el sol está en su punto más alto.
En invierno, la producción propia de vitamina D normalmente no es suficiente debido a la baja posición del sol y a la menor radiación UVB.
Lo decisivo no es una parte concreta del cuerpo, sino la superficie total de piel descubierta. Según el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, basta con exponer aproximadamente una cuarta parte de la superficie corporal – cara, manos y partes de brazos y piernas – al sol para permitir una producción suficiente de vitamina D por parte del cuerpo. Según el tipo de piel y la estación del año, se necesitan entre 5 y 25 minutos al día.
A pesar de una exposición frecuente al sol, la producción propia de vitamina D puede estar limitada. Posibles razones son el uso de protector solar con un factor de protección alto, un tipo de piel más oscuro que necesita más radiación UV para producir la misma cantidad, así como el aumento de la edad, ya que la piel produce vitamina D con menos eficiencia con los años. También el sobrepeso marcado desempeña un papel, ya que la vitamina D se distribuye más en el tejido graso y, por tanto, queda menos disponible en la sangre.
En teoría, el protector solar bloquea la radiación UV-B necesaria para la producción de vitamina D; así lo muestran estudios de laboratorio en condiciones controladas. En la práctica, sin embargo, la situación es distinta: los estudios observacionales muestran que el protector solar apenas influye en el nivel de vitamina D en sangre. Una razón es que en la vida diaria normalmente se aplica menos protector solar y se reaplica con menos frecuencia que en condiciones de laboratorio, de modo que aún llega suficiente radiación UV-B a la piel.
Una deficiencia de vitamina D puede manifestarse con cansancio, mayor susceptibilidad a infecciones, caída del cabello, debilidad muscular, dolor óseo, problemas de sueño y cambios de ánimo. Sin embargo, estos síntomas son inespecíficos y también pueden tener otras causas, por lo que se recomienda una evaluación médica.
En verano, el cuerpo puede producir básicamente suficiente vitamina D a través del sol. Sin embargo, una suplementación también puede ser útil en esta época del año, especialmente para determinados grupos de riesgo: personas que exponen poca piel al sol, personas con un tono de piel más oscuro, personas mayores y personas con sobrepeso marcado. Quien quiera asegurarse de estar bien abastecido también puede tomar un preparado de vitamina D en dosis baja en verano.
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