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¿Astaxantina, luteína y zeaxantina: buenas para los ojos?

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Los ojos realizan hazañas increíbles cada día: procesan innumerables estímulos luminosos, se adaptan a diferentes distancias y permiten una visión precisa. Por ello, una buena salud ocular está estrechamente relacionada con el rendimiento cognitivo y el bienestar. Sin embargo, las exigencias son elevadas: la radiación UV, la luz artificial y los largos periodos frente a pantallas exigen mucho del sistema visual día tras día. Un aporte específico de micronutrientes puede ayudar a mantener la capacidad visual y a proteger las estructuras sensibles de los ojos. 

En este contexto, los carotenoides tienen una importancia especial. Entre los más relevantes se encuentran el betacaroteno, la astaxantina, la luteína y la zeaxantina. Descubra qué son los carotenoides, en qué alimentos se encuentran y qué papel desempeñan para los ojos.

Importancia de los carotenoides para los ojos 

Los carotenoides son pigmentos vegetales liposolubles que dan a las verduras y frutas sus colores vivos amarillos, naranjas o rojos. 

En el mundo vegetal cumplen una función protectora: evitan que los tejidos de las plantas se dañen por una intensa exposición al sol, actuando como un escudo natural. 

A través de la alimentación, los carotenoides también llegan al organismo, donde —especialmente en los ojos— pueden desempeñar una función similar. 

Betacaroteno: precursor de la vitamina A 

El carotenoide más conocido es el betacaroteno. Se considera especialmente beneficioso para los ojos, ya que en el organismo se convierte en vitamina A, una vitamina que contribuye al mantenimiento de la visión y al funcionamiento de las mucosas, como la conjuntiva del ojo. Además, participa en la formación del pigmento visual rodopsina, importante para la visión en condiciones de poca luz. 

Los alimentos ricos en betacaroteno son principalmente verduras de color amarillo-naranja y verde oscuro, como zanahorias, calabaza, batata, espinacas y col rizada.

Luteína y zeaxantina: pigmentos de la mácula 

Aunque la luteína y la zeaxantina no son precursores de la vitamina A, pueden acumularse de forma natural en el ojo, especialmente en la mácula, la zona de la visión más nítida. Allí proporcionan al tejido su característico color amarillento y se conocen como pigmentos maculares. Los estudios indican que la luteína y la zeaxantina provenientes de la alimentación pueden contribuir de manera importante a los sistemas de protección natural del ojo. 

Los alimentos ricos en luteína y zeaxantina son principalmente verduras verdes y amarillo-naranja, como espinacas, col rizada, brócoli, maíz, perejil, yema de huevo y pimiento rojo.

Astaxantina: compuesto vegetal con acción antioxidante 

La astaxantina es un carotenoide rojo producido por determinadas microalgas. Es responsable de la coloración del salmón, los crustáceos y los flamencos. Los animales ingieren las algas y, con ellas, la astaxantina que contienen. En los organismos, la astaxantina ejerce un efecto protector frente a la luz y el estrés oxidativo. Lo especial de la astaxantina es que puede atravesar las membranas celulares, ya que posee una parte liposoluble y otra hidrosoluble. 

Los alimentos ricos en astaxantina son principalmente el salmón, la trucha, los cangrejos, los camarones y el aceite de kril.

¿Protección solar para los ojos gracias a la luteína y la zeaxantina? 

La luz solar favorece nuestro bienestar, pero al mismo tiempo la intensa exposición lumínica supone estrés para los ojos. En particular, las fracciones de luz ultravioleta y azul, que son de onda corta y alta energía, pueden generar estrés oxidativo en la retina y dañar las células. 

La luteína y la zeaxantina actúan en el ojo como un filtro de luz natural. Está demostrado que se acumulan en la mácula: un metaanálisis de 46 estudios muestra que la densidad del pigmento macular (MPOD), es decir, la capa protectora natural del ojo, aumenta con una mayor ingesta de luteína y zeaxantina. A su vez, una mayor densidad del pigmento macular se asocia con un mejor rendimiento visual, incluyendo una recuperación más rápida tras el deslumbramiento, menor sensibilidad al deslumbramiento y una mejor percepción del contraste. 

Estos resultados sugieren que una alimentación equilibrada con luteína y zeaxantina puede apoyar los mecanismos naturales de protección del ojo.

¿Vista clara a pesar de las pantallas? ¿Puede el astaxanteno apoyar los ojos? 

Los dispositivos digitales forman parte de nuestro día a día —en el trabajo, en los estudios o en el tiempo libre—. Sin embargo, pasar horas frente a la pantalla puede exigir mucho a los ojos, ya que la vista suele estar fijada en una distancia corta. Esto mantiene el músculo ciliar, responsable del enfoque, en un esfuerzo constante. Al mismo tiempo, la mirada fija reduce la frecuencia del parpadeo y puede volver inestable la película lagrimal, lo que genera sensaciones de ojos cansados, secos o irritados. Además, el uso intensivo de dispositivos digitales aumenta la carga oxidativa

En un estudio controlado con placebo realizado con 60 adultos, la agudeza visual tras un periodo de trabajo intensivo frente a pantallas se mantuvo significativamente más estable en el grupo que recibió astaxanteno que en el grupo placebo. Los investigadores atribuyeron este resultado a un efecto antioxidante y a una mejor capacidad de adaptación del músculo ciliar. 

Otro estudio clínico con 60 personas que sufrían de ojos secos mostró también efectos positivos: después de 30 días de suplementación con astaxanteno, mejoraron la sensación de sequedad, la estabilidad de la película lagrimal y la función de las glándulas de Meibomio —pequeñas glándulas en el borde del párpado que producen la capa lipídica de la película lagrimal y evitan que las lágrimas se evaporen demasiado rápido. 

Los resultados sugieren que el astaxanteno puede apoyar los ojos durante un uso frecuente de pantallas.

Incorporar carotenoides de forma específica 

La mejor manera de asegurar un aporte adecuado de carotenoides es a través de una alimentación saludable y variada. Las verduras de hoja verde como espinacas, col rizada y brócoli, así como las variedades amarillo-naranja como calabaza, maíz o pimiento, aportan abundante luteína y zeaxantina. El astaxanteno se encuentra sobre todo en salmón, trucha y gambas, ya que lo incorporan a través de microalgas. En estudios científicos se investigó una dosis de astaxanteno de hasta 9 miligramos al día. Asimismo, se emplearon 10 miligramos de luteína y 2 miligramos de zeaxantina diariamente. 

Dado que los carotenoides son liposolubles, el organismo los aprovecha mejor cuando se consumen junto con algo de grasa, por ejemplo, en combinación con aceites vegetales o frutos secos. 

Especialmente cuando los ojos están sometidos a una mayor exigencia —por largas horas frente a pantallas o una intensa exposición solar—, los preparados de micronutrientes de alta calidad pueden ser una opción útil como complemento alimenticio para garantizar una dosificación precisa de astaxanteno, luteína y zeaxantina.

¿Qué más es bueno para los ojos? 

Además de una alimentación equilibrada, el estilo de vida y los hábitos diarios también desempeñan un papel fundamental para mantener los ojos sanos, especialmente en condiciones de intensa exposición solar y uso frecuente de pantallas. 

Quienes pasan mucho tiempo al aire libre deberían proteger sus ojos con unas gafas de sol con filtro UV. Estas reducen la radiación de alta energía, protegen las estructuras sensibles del ojo y alivian la retina. 

Igualmente importantes son las pausas regulares durante el trabajo frente a la pantalla: la regla 20-20-20 —cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a unos 20 pies (6 metros) de distancia— relaja el músculo ciliar y previene la fatiga. 

Una adecuada ingesta de líquidos, un ambiente interior agradable, así como parpadear conscientemente con mayor frecuencia y realizar pequeños movimientos oculares, también benefician a los ojos, ya que ayudan a mantener estable la película lagrimal y previenen la sequedad. 

Dormir lo suficiente también favorece la regeneración, mientras que la actividad física regular al aire libre mejora la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno al ojo.

Conclusión: astaxantina, luteína y zeaxantina – acompañantes naturales para los ojos 

Nuestros ojos están expuestos a diversas exigencias día tras día: la luz solar, la luz artificial y largas horas frente a pantallas. Los carotenoides presentes en la alimentación, como el betacaroteno, la luteína, la zeaxantina y la astaxantina, pueden ofrecer apoyo de forma natural. 

Los estudios indican que estos compuestos contribuyen a proteger las estructuras sensibles del ojo y a mantener la visión normal.

Una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y pescado, aporta estos valiosos compuestos vegetales de forma natural. Quienes deseen apoyar sus ojos de manera específica —por ejemplo, en situaciones de alta exposición a la luz o uso frecuente de pantallas— pueden recurrir también a preparados de alta calidad para asegurar una dosificación precisa. Son adecuadas dosis diarias de 6 a 9 miligramos de astaxantina, así como 10 miligramos de luteína y 2 miligramos de zeaxantina. 

De este modo, es posible apoyar la salud ocular a largo plazo —con la fuerza de los pigmentos naturales que ya actúan como sustancias protectoras en el mundo vegetal.

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Literatura 

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Lopresti, A. L. & Smith, S. J. (2025): The effects of lutein/ zeaxanthin (Lute-gen®) on eye health, eye strain, sleep quality, and attention in high electronic screen users: a randomized, double-blind, placebo-controlled study. Front Nutr. 12:1522302. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39963662/ 

Sekikawa, T. et al. (2023): Effects of diet containing astaxanthin on visual function in healthy individuals: a randomized, double-blind, placebo-controlled, parallel study. J Clin Biochem Nutr. 72(1):74-81. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36777084/ 

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Wilson, L. M. et al. (2021): The Effect of Lutein/Zeaxanthin Intake on Human Macular Pigment Optical Density: A Systematic Review and Meta-Analysis. Adv Nutr. 12(6):2244-2254. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34157098/ 

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